Las personas que trabajen con el caballo, terapeuta y/o experto deben siempre manejarse de la mejor manera posible con los caballos, para esto se debe estar siempre relajado(aprender a respirar), sin estrés (los problemas se quedan fuera de la hípica), sabiendo lo que se hace, manejado siempre la situación con naturalidad hacia el caballo y paciente, intentando que siempre sea una experiencia agradable para todos y que sea gratificante, dándole la importancia que toda la situación se merece, y ante todo evitando el peligro y la violencia.
Es importante tener en cuenta que para muchas personas no es fácil enfrentarse a un caballo y mucho menos motar, por lo que se debe ser muy coherente y nunca obligar a nade a hacer nada, se deben dar todos los parámetros para que el paciente decida por sus propios medios acercarse y montar.
En la relación persona-caballo siempre existen límites de una y otra parte por lo que se deben conocer y nunca pasarlos, es preferible parar y asesorarse que improvisar.
Si mirás dentro de las palabras, me verás venir en un caballo alado a infundirte coraje. Hoy jugaré a ser una noble dama de la orden sagrada del divino corazón, que por amor acude a tu encuentro para que viajemos.
domingo, 30 de junio de 2013
Relación persona-caballo en una terapia.
La relación hombre caballo es muy variada, pues cada persona ve a los caballo de una manera diferente y quiere utilizarlo con diferentes fines. Como se sabe existen multitud de disciplinas ecuestres, en la actualidad se esta comenzando a dar una mayor importancia al aprovechamiento del caballo en diferentes tipos de terapias con personas que presenten algún tipo de enfermedad.
Por lo que es muy importante entender la relación que debe existir entre el ser humano y el caballo en una terapia, pues se requiere de un mayor conocimiento del tema, no se nos puede olvidar que no solo estamos nosotros sino también se es responsable de una tercera persona el paciente, al cual le debemos dar la mayor tranquilidad posible para que sienta que el caballo es una ayuda en el proceso en el que se encuentre.
Si el terapeuta no controla la situación, no controla al caballo, no demuestra estar seguro de lo que se tiene que hacer, no es capaz de solventar cualquier tipo de improvisto que suceda, lo único que va a generar es mayor confusión y seguramente esto produzca un efecto no deseado. Hay que tener muy presente que el margen de error en el manejo del caballo en una terapia debe ser muy bajo, pues la idea es ayudar al paciente y no generarle más problemas.
El terapeuta que quiera complementar su terapia con caballos lo primero que debe tener muy claro, es que este convencido que después de interactuar con el caballo se va a obtener un beneficio para todos, paciente, terapeuta y caballo, de lo contrario se estará comenzando con un mal paso, pues el ensayar para ver que sucede sin confiar y saber en lo que se hace es estar improvisando y esto no se puede permitir.
Luego de estar seguro de lo que se hace, lo que se debe es ser muy sincero con uno mismo para saber que conocimientos se tiene de los caballos y como un caballo puede contribuir a una terapia determinada.
Cuando la persona este segura de si misma y de lo que hace, entonces se debe comenzar a preocupar por el tema de los caballos propiamente dicho, pues es muy importante establecer una relación hombre-caballo casi perfecta, de esta manera se podrán obtener buenos resultados.
De esa relación debe emanar una sinergia que permita que las cosas comiencen a funcionar a favor de todos, para lograr esta sinergia debe existir una interrelación entre la persona y el caballo que permita hacer las cosas casi de memoria, el caballo se debe dominar con la mente, esto significa que la ordenes que se impartan no requieran de mucho esfuerzo para que sean efectivas, y las personas se anticipen a cada movimiento del caballo, esto solo se logra trabajando mucho con caballo y entendiendo su etologia, siempre se debe controlar la situación.
Es preferible que el terapeuta acuda a un experto en caballos para que sea participe de la terapia y no que trabaje sin los conocimientos necesarios. No se puede olvidar que el caballo ante todo es una animal de 500 kilos con mucha fuerza y que puede llegar a ser muy peligroso si no se maneja adecuadamente, lo importante es que la persona que se haga cargo del caballo lo conozca perfectamente.
Para cualquier tipo de terapia es indispensable que el caballo tenga ciertas características, lo primero es que sea un caballo tranquilo, que este acostumbrado a estar con muchas personas, que este totalmente domado, lo ideal son caballos con mas de siete años, que sean caballos manejables, en fin buscar un caballo que represente el menor problema posible para interactuar en una terapia. Igualmente es muy importante saber escoger la raza de caballo que se va a utilizar, pues cada raza posee unas características específicas que lo pueden hacer apto o no para los diferentes tipos de enfermedades. Y el logro de resultados en gran parte dependerá de esto.
Siempre se debe tener presente que el caballo no es la formula mágica que va resolver todos los problemas, es indispensable la buena actuación del psicoterapeuta, sin su labor seria imposible poder llegar a ningún resultado. Pues es, el que esta capacitado para trasladar esta situación vivida con el caballo al beneficio del paciente
Por lo que es muy importante entender la relación que debe existir entre el ser humano y el caballo en una terapia, pues se requiere de un mayor conocimiento del tema, no se nos puede olvidar que no solo estamos nosotros sino también se es responsable de una tercera persona el paciente, al cual le debemos dar la mayor tranquilidad posible para que sienta que el caballo es una ayuda en el proceso en el que se encuentre.
Si el terapeuta no controla la situación, no controla al caballo, no demuestra estar seguro de lo que se tiene que hacer, no es capaz de solventar cualquier tipo de improvisto que suceda, lo único que va a generar es mayor confusión y seguramente esto produzca un efecto no deseado. Hay que tener muy presente que el margen de error en el manejo del caballo en una terapia debe ser muy bajo, pues la idea es ayudar al paciente y no generarle más problemas.
El terapeuta que quiera complementar su terapia con caballos lo primero que debe tener muy claro, es que este convencido que después de interactuar con el caballo se va a obtener un beneficio para todos, paciente, terapeuta y caballo, de lo contrario se estará comenzando con un mal paso, pues el ensayar para ver que sucede sin confiar y saber en lo que se hace es estar improvisando y esto no se puede permitir.
Luego de estar seguro de lo que se hace, lo que se debe es ser muy sincero con uno mismo para saber que conocimientos se tiene de los caballos y como un caballo puede contribuir a una terapia determinada.
Cuando la persona este segura de si misma y de lo que hace, entonces se debe comenzar a preocupar por el tema de los caballos propiamente dicho, pues es muy importante establecer una relación hombre-caballo casi perfecta, de esta manera se podrán obtener buenos resultados.
De esa relación debe emanar una sinergia que permita que las cosas comiencen a funcionar a favor de todos, para lograr esta sinergia debe existir una interrelación entre la persona y el caballo que permita hacer las cosas casi de memoria, el caballo se debe dominar con la mente, esto significa que la ordenes que se impartan no requieran de mucho esfuerzo para que sean efectivas, y las personas se anticipen a cada movimiento del caballo, esto solo se logra trabajando mucho con caballo y entendiendo su etologia, siempre se debe controlar la situación.
Es preferible que el terapeuta acuda a un experto en caballos para que sea participe de la terapia y no que trabaje sin los conocimientos necesarios. No se puede olvidar que el caballo ante todo es una animal de 500 kilos con mucha fuerza y que puede llegar a ser muy peligroso si no se maneja adecuadamente, lo importante es que la persona que se haga cargo del caballo lo conozca perfectamente.
Para cualquier tipo de terapia es indispensable que el caballo tenga ciertas características, lo primero es que sea un caballo tranquilo, que este acostumbrado a estar con muchas personas, que este totalmente domado, lo ideal son caballos con mas de siete años, que sean caballos manejables, en fin buscar un caballo que represente el menor problema posible para interactuar en una terapia. Igualmente es muy importante saber escoger la raza de caballo que se va a utilizar, pues cada raza posee unas características específicas que lo pueden hacer apto o no para los diferentes tipos de enfermedades. Y el logro de resultados en gran parte dependerá de esto.
Siempre se debe tener presente que el caballo no es la formula mágica que va resolver todos los problemas, es indispensable la buena actuación del psicoterapeuta, sin su labor seria imposible poder llegar a ningún resultado. Pues es, el que esta capacitado para trasladar esta situación vivida con el caballo al beneficio del paciente
Diferencias entre la mente de un cabalo y un hombre
Ya se ha hablado anteriormente de la diferencia que existe entre caballo y hombre, pero no se a mencionado la diferencia que existe entre el cerebro del caballo y el del hombre, pues los dos están estructurado para afrontarse al mundo de una manera muy diferente. Y lo que para nosotros es obvio para ellos no lo es, por lo tanto nunca se debe dar nada por sentado con un caballo, siempre se le deben dar ordenes simples para que el las cumpla y luego reciba algún tipo de compensación positiva o negativa por su actuación según sea el caso.
Es evidente que el caballo por su naturaleza nos teme, y que cuando teme a algo su reacción natural es defenderse (huir). Por esta razón una regla de oro para estar con caballos trabajar evitando la violencia y favoreciendo la seguridad en todo momento, para esto se debe desarrollar mucha paciencia, sabiendo que todo es un proceso que requiere de tiempo y dedicación y que las cosas no resultan por arte de magia, sino por el contrario son el resultado de un proceso predeterminado. De una cosa se puede estar seguro y es que el caballo no miente, los problemas que surjan siempre serán responsabilidad de la persona y es ella la que debe facilitar la manera de solucionarlos, y la solución de los problemas siempre debe ser atacando a las causas y no a los síntomas,
El trabajo con caballos es complejo y esta determinado por una gran cantidad de variables de las cuales muchas son controlables y muchas otras no, por esta razón se debe tener muy claro lo que se quiere, y siempre se debe marcar unos objetivos a cumplir de lo contrario se entrara tarde o temprano en improvisación, luego de tener claros estos objetivos es muy importante establecer una metodología de trabajo, la cual debe ir acorde con cada persona y caballo, pues cada uno es un mundo y se debe respetar el tiempo y sus limites.
El punto mas importante de entender entre caballo y persona es como establecer un medio de comunicación entre dos seres que en principio no tienen como hacerlo. Pues eso no es verdad y si existen maneras para poderse comunicar con los caballos, lo que sucede es que el hombre es el que debe poner de su parte y tratar de encontrar esos canales de comunicación. Tras años de observación muchos investigadores han llegado a comprender como podemos establecer estos canales. Lo más importante a tener en cuenta para esto es entender que el ser humano tiene la capacidad para hacerlo, solamente tiene que quitarse los prejuicios y lanzarse. Aunque la ida se ha venido vendiendo durante muchos años como si fuera una formula mágica que conecta al hombre con el caballo, la cosa es mucho mas sencilla y además aplicable por cualquier persona que se interesa y quiera hacerlo conscientemente.
Para lograr esto lo mas importante es querer estar con caballos, querer entenderlos, y por un minuto colocarnos en su piel de presas. A partir de este punto simplemente hay que comprender el lenguaje que ello tienen y tratar de encontrar la manera de aplicarlo a la comunicación con el caballo.
La experiencia de mucho afirma la importancia de observar manadas de caballos salvajes para entender su comportamiento. Lo que realmente es importante es poder transpolar esas observaciones a nuestras necesidades y las de nuestros caballos. No se puede olvidar que los caballos con los que se trabaja actualmente son la mayoría criados y cuidados en cautiverio. De esas observaciones lo más importante es aprender a distinguir los diferentes métodos de comunicación entre caballos, los diferentes signos y señales con los que se comunican los caballos, y tratar de aplicarlo a la metodología de cada uno.
Teniendo en cuenta que la persona es la que tiene que poner mas de su parte para que esta relación se pueda llevar a cabo de la mejor manera posible, es importante que la persona sea conciente de que debe actuar bajo ciertos parámetros que le ayudaran a que esto sea realidad.
Lo primero es querer estar en esto, pues la obligación de hacerlo es el peor enemigo, siempre se debe tener presente que es un trabajo largo, que requiere de mucha dedicación, y que los resultados finales muchas veces se demoran bastante tiempo en aparecer.
Como se menciono antes el caballo nunca miente, por lo que espera lo mejor de nosotros, el caballo no entiende que tuviéramos problemas en el trabajo o con la mujer, tampoco entiende que tenemos un cita en diez minutos, por lo que debemos enfrentarnos a el con la mente lo mas despejada posible, aunque nosotros no lo percibimos nos debemos acordar que el caballo a desarrollado sus sentidos diferente a nosotros y que seguramente el si lo percibe.
El ambiente de trabajo con el caballo es muy importante, pues si se crea un ambiente de tensión, estrés, eso se le trasmite al caballo y va a generar problemas, por esta razón es importante que la persona este lo mas relajada posible, y con un estado de animo positivo, seguro que las cosas salen mejor. Se debe tratar de crear una confianza mutua donde las dos partes se sientan tranquilas estando una al lado de la otra. La mejor ayuda para trabajar con caballos es el propio ser humano integralmente.
Es evidente que el caballo por su naturaleza nos teme, y que cuando teme a algo su reacción natural es defenderse (huir). Por esta razón una regla de oro para estar con caballos trabajar evitando la violencia y favoreciendo la seguridad en todo momento, para esto se debe desarrollar mucha paciencia, sabiendo que todo es un proceso que requiere de tiempo y dedicación y que las cosas no resultan por arte de magia, sino por el contrario son el resultado de un proceso predeterminado. De una cosa se puede estar seguro y es que el caballo no miente, los problemas que surjan siempre serán responsabilidad de la persona y es ella la que debe facilitar la manera de solucionarlos, y la solución de los problemas siempre debe ser atacando a las causas y no a los síntomas,
El trabajo con caballos es complejo y esta determinado por una gran cantidad de variables de las cuales muchas son controlables y muchas otras no, por esta razón se debe tener muy claro lo que se quiere, y siempre se debe marcar unos objetivos a cumplir de lo contrario se entrara tarde o temprano en improvisación, luego de tener claros estos objetivos es muy importante establecer una metodología de trabajo, la cual debe ir acorde con cada persona y caballo, pues cada uno es un mundo y se debe respetar el tiempo y sus limites.
El punto mas importante de entender entre caballo y persona es como establecer un medio de comunicación entre dos seres que en principio no tienen como hacerlo. Pues eso no es verdad y si existen maneras para poderse comunicar con los caballos, lo que sucede es que el hombre es el que debe poner de su parte y tratar de encontrar esos canales de comunicación. Tras años de observación muchos investigadores han llegado a comprender como podemos establecer estos canales. Lo más importante a tener en cuenta para esto es entender que el ser humano tiene la capacidad para hacerlo, solamente tiene que quitarse los prejuicios y lanzarse. Aunque la ida se ha venido vendiendo durante muchos años como si fuera una formula mágica que conecta al hombre con el caballo, la cosa es mucho mas sencilla y además aplicable por cualquier persona que se interesa y quiera hacerlo conscientemente.
Para lograr esto lo mas importante es querer estar con caballos, querer entenderlos, y por un minuto colocarnos en su piel de presas. A partir de este punto simplemente hay que comprender el lenguaje que ello tienen y tratar de encontrar la manera de aplicarlo a la comunicación con el caballo.
La experiencia de mucho afirma la importancia de observar manadas de caballos salvajes para entender su comportamiento. Lo que realmente es importante es poder transpolar esas observaciones a nuestras necesidades y las de nuestros caballos. No se puede olvidar que los caballos con los que se trabaja actualmente son la mayoría criados y cuidados en cautiverio. De esas observaciones lo más importante es aprender a distinguir los diferentes métodos de comunicación entre caballos, los diferentes signos y señales con los que se comunican los caballos, y tratar de aplicarlo a la metodología de cada uno.
Teniendo en cuenta que la persona es la que tiene que poner mas de su parte para que esta relación se pueda llevar a cabo de la mejor manera posible, es importante que la persona sea conciente de que debe actuar bajo ciertos parámetros que le ayudaran a que esto sea realidad.
Lo primero es querer estar en esto, pues la obligación de hacerlo es el peor enemigo, siempre se debe tener presente que es un trabajo largo, que requiere de mucha dedicación, y que los resultados finales muchas veces se demoran bastante tiempo en aparecer.
Como se menciono antes el caballo nunca miente, por lo que espera lo mejor de nosotros, el caballo no entiende que tuviéramos problemas en el trabajo o con la mujer, tampoco entiende que tenemos un cita en diez minutos, por lo que debemos enfrentarnos a el con la mente lo mas despejada posible, aunque nosotros no lo percibimos nos debemos acordar que el caballo a desarrollado sus sentidos diferente a nosotros y que seguramente el si lo percibe.
El ambiente de trabajo con el caballo es muy importante, pues si se crea un ambiente de tensión, estrés, eso se le trasmite al caballo y va a generar problemas, por esta razón es importante que la persona este lo mas relajada posible, y con un estado de animo positivo, seguro que las cosas salen mejor. Se debe tratar de crear una confianza mutua donde las dos partes se sientan tranquilas estando una al lado de la otra. La mejor ayuda para trabajar con caballos es el propio ser humano integralmente.
sábado, 29 de junio de 2013
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